miércoles, 10 de septiembre de 2014

Capítulo 266:Juguetona

*a la mañana siguiente*


Relatado por Carolina Cerezuela


Me despierto con los primeros rayos de sol que entran por la ventana. Me sorprendo al no ver a Carlos. Pero veo a Mónica a mi lado y recuerdo que me he quedado a dormir con ella. Me levanto y voy al baño. Veo el cepillo y la pasta de dientes sobre el lavabo. Se me está ocurriendo una idea genial. Tomo la pasta de dientes y voy sigilosamente al cuarto donde Mónica sigue durmiendo. Sonrío maliciosamente mirando como duerme plácidamente. Abro la pasta y me acerco lo suficiente como para llegar pero sin que me pille. Estrujo el bote y la crema va cayendo en su cara. Estoy intentando no reírme para que lo descubra cuando se despierte. Vuelvo al baño y dejo la crema en su sitio y escribo una nota que le dejo a la churri en  su mesilla de noche. Cojo mis cosas y salgo sin hacer ruido de la habitación. Ya que no me he traído ropa, me tengo que volver a mi cuarto para ducharme y prepararme. Más que nada por si Carlos o la niña quieren salir, habrá que arreglarse. Por suerte me he traído la llave y no tengo que despertarles. Creo que aún estarán dormidos. Entro con cuidado para no despertarles. Están los 2 dormiditos. Me quedo mirándoles un rato antes de irme a la ducha. Mónica me va a matar por lo que le he hecho jeje. Pero una alegría nunca viene mal. Además somos churris, no me va a hacer mucho. Aunque a lo mejor se venga, siendo como es... Oigo abrirse la puerta del baño. Carlos se ha debido de despertar ya y tienes ganas de juerga desde por la mañana. Oigo los pasos acercándose a mí y abre un poco la cortina. Pero no me encuentro a mi marido.
-Cariño, ¿qué haces aquí?-Carolina.
-Yo también quiero, mami. Quiero ducharme contigo-Carla.
-Vete quitándote la ropa y ahora entras-Carolina.
-No puedo, ayúdame-Carla.
La cojo en brazos y la entro dentro conmigo. La ropa se le va empapando y se la quito. Total tengo que cambiarle de ropa, así que no me importa que se moje. La cabeza vuelve a funcionar y ahora pienso algo en hacerle a Carlos.
-¿Despertamos a papá?-le pregunto a mi hija.
-¡Vale!-me dice entusiasmada.
Cuando terminamos de ducharnos, envuelvo a mi hija en una toalla y yo en otra. Le susurro al oído a mi hija y salimos a la habitación. Nos acercamos a donde Carlos y nos escurrimos el pelo en su cara. Nos empezamos a reír. Él se despierta sobresaltado.
-¡Os voy a matar!-Carlos.
Carlos se levanta. Mi hija logra escapar, pero a mi me coge por la cintura y me tira en la cama.
-¿Y ahora qué?-Carlos.
Sonrío divertida y le miro a los ojos. Se pone encima mío y busca el nudo de la toalla.
-Amor, la niña...-digo entre suspiros.
Le separo y me levanto de la cama.
-Ya te pillaré, ya...-me dice Carlos con una mirada sexy.
Voy al lado de mi hija, le doy un beso en la mejilla y vamos al armario a coger ropa para vestirnos.


Relatado por María del Monte


Vi un poco el especial de ayer dedicado a Sylvia. Vale que no fuera santo de mi devoción, pero todo el mundo se merece otra oportunidad. Aunque a Sylvia le haya llegado demasiado tarde y no esté aquí ya. Javi y yo nos estamos dando un tiempo por mis ataques de celos. Se ha enfadado conmigo y con razón. Si es que no me merece. A lo mejor debería volver con Blanca y olvidarme. Así no tendría que aguantar mis escenas de celos. Porque lo reconozco, soy muy celosa. Tal vez demasiado. Roko no ha dormido esta noche en la habitación, a lo mejor se ha ido con el novio. En media hora tengo ensayo con Myriam. La verdad es que no me apetece mucho. Echo de menos a Javi, colarme en su habitación sin hacer ruido para dormir juntos en su cama. Era todo un espectáculo porque intentábamos que Santi no nos pillase. Estábamos como adolescentes. Como no se solucione esto, vamos a tener que cancelar la boda. A mi madre le hace mucha ilusión y la voy a decepcionar. Ella quiere verme de blanco aunque sea. Porque lo de los niños ya lo tengo complicado. Voy bajando para el hall y voy a la cafetería a despejarme. Pido un café con leche. Cuando me lo sirven, me lo llevo a una mesa. Le doy vueltas con la cucharilla. Refleja las vueltas que le doy a las cosas en mi cabeza. Miro melancólica a la taza. Voy mirando el reloj para que no se me pase la hora. El móvil me empieza a sonar. Miro la pantalla y aparece sub nombre. ¿Qué hago? ¿Lo cojo o no lo cojo? Lo miro durante un rato como si mirándolo, el móvil me fuese a dar una solución. Es un trasto inútil que no hace más que complicar la vida de la gente. A veces se crean malentendidos por estos cacharros tan pequeños. No me explico como una cosa tan pequeña pueda destrozar algo tan grande. Así empezaron mis celos, el que Javi me mintiese y todo lo que se ha sucedido después. El móvil deja de sonar. Ya no estoy enfadada, estoy decepcionada conmigo misma. Me culpo por ser como soy, porque a lo mejor he perdido al amor de mi vida. Llega la hora de irme y salgo para encaminarme a mi destino. No me apetece nada hoy, no tengo ganas ni ánimos.
-¿Te pasa algo María?-me pregunta Myriam nada más llegar.

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