Relatado por Myriam Beneditted
Veo entrar a María al ensayo, pero no es la de siempre. La noto apaga, triste. Está claro que le está afectando mucho lo de Javi.
-María, hoy vamos a hacer algo diferente-Myriam.
-¿El qué?-me pregunta con ojos como platos.
-¡Ya lo verás!-Myriam.
Salimos fuera y nos dirigimos a donde está Arnau. Le pido a María que me espero fuera y entro. Arnau está ensayando con Arturo y paran en cuanto me ven entrar. Me acerco a Arnau y le cuento mi idea al oído.
-De acuerdo, ve tranquila-Arnau.
-Gracias majo-le sonrío y le doy un beso en la mejilla.
Arturo empieza a silbar. Le echo una mirada fulminante, sonrío y salgo de nuevo.
-¡Vamos!-le digo a María.
-Pero, ¿a dónde?-me pregunta curiosa.
-Ya lo verás, mujer. Paciencia-Myriam.
-Oju-María.
Sonrío mientras caminamos hacia la salida. Vamos al aparcamiento y vamos a mi coche. Nos montamos y nos ponemos en marcha. María está nerviosa, se lo noto. Al menos se distrae y no está desanimada como cuando ha llegado, o al menos eso creo. Espero que le anime lo que tengo pensado. Si esto ya no resulta, yo ya no sé qué más hacer. Pongo la radio para hacer más ameno el camino. Voy echándole vistazos mientras voy conduciendo. No sé cuánto tardaremos, por eso le he dicho a Arnau que ensayen con él. A la tarde tendré que hacer doble turno. Entre que me voy y no está Àngel... Estoy deseando que vuelva. Los ensayos, las galas no son lo mismo sin él. Alguna vez ha venido Mónica a ayudarme con el ensayo. Pero también entiendo que quiera estar en el hospital con él. Están hechos el uno para el otro y quieren estar juntos.
-María, ponte este pañuelo-le digo ofreciéndole un pañuelo que he sacado del bolso. Estamos paradas en un semáforo, tranquilos.
-¿Me vas a contar ya que te traes entre manos, mi arma?-María.
-No-digo entre risas.
-No, si ya veo... ¡Ay madre!-María.
-¡Venga cógelo!-le insisto.
María lo coge con recelo y se lo pone sobre los ojos. No quiero que se entere, de momento, a donde nos dirigimos. Va a ser una sorpresa que prefiero que lo seas hasta el final.
Relatado por Àngel Llàcer
Hace como media hora o así he recibido un mensaje de Santi. Y ahora está aquí Javi. Santi ya me ha puesto al corriente de lo que ha pasado entre María y Javi. Me ha pedido ayuda. Me ven cara de terapeuta o algo. ¿Qué voy a poder hacer yo? Yo lo único que puedo hacer es hablar y aconsejarle lo que sea mejor para ellos. Pero la decisión es suya. Javi, al llegar me ha mirado con extrañeza. Le he mirado fijamente y le he preguntado qué ha pasado. No le he dicho que Santi me lo ha dicho, sino que ha llegado a mis oídos.
Si la cuestión es que yo la quiero mucho, pero son sus celos. Es demasiado celosa y eso nos hace estar en un estado de alerta, sobre todo a mí. No puedo hacer nada-Javi.
-Javi, os queréis demasiado como para que lo dejéis por una tontería. Debéis hablar lo que pensáis de esto e intentar seguir sin esos celos. Yo tampoco soy el más indicado para hablar en lo nuestro-Àngel.
-Pero supongo que han recurrido a ti porque eres el que más nos conoces por estar con los 2...-Javi.
Suspiro y agacho la mirada. La verdad es que tiene razón. A María la entiendo porque me pasa lo mismo con Mónica: siento celos cuando está con su ex. Los celos es algo que no se pueden evitar. Dicen que los celos son un símbolo de amor, que quieres a la otra persona y te preocupas por ella. Todo en exceso es malo, lo sé. Supongo que es bueno tener un poco de celos porque eso significa que amas a tu pareja. Tener demasiados celos, ser demasiado celoso daña a la pareja porque cualquier cosa que haga tu pareja te hace desconfiar, estar en guardia. Levanto la cabeza y vuelvo a mirar a Javi. Se le ve apenado.
-Javi, insisto: debes hablar con María y cuanto antes sobre vuestra relación. Daos un tiempo si hace falta-Àngel.
-No, si ya nos estamos dándonos un tiempo. Me estoy dando cuenta que la necesito a mi lado, que es muy importante para mí-Javi.
-¡Pues díselo, Javi! No te lo calles y ya veréis como volvéis a estar igual de bien que siempre. Ya no sé qué más...-Àngel.
Me callo porque llaman a la puerta y la abren.
-Debería irme-dice Javi.
La cara de Javi y la mía es de sorpresa. Javi se queda petrificado en el sitio y no se mueve. Se queda mirándola fijamente. Ella no le ve pues tiene los ojos tapados.
-María, hemos llegado-le dice Myriam.
María se quita el pañuelo de los ojos y me ve a mí primero, después se fija en Javi.
-¿Qué hacemos aquí? ¿Es una especie de encerrona?-le pregunta María.
-No tenía ni idea de que estaba aquí, te lo juro-Myriam.
María nos mira a Myriam y a mí con desconfianza y suspira. Mira a Javi y sonríe.
-¡Besaos ya! Lo estáis deseando-animo a los presentes.
Les conozco lo suficiente como para saber que se necesitan, que se quieren y que no pueden vivir sin estar cerca el uno del otro. Lo mismo que me pasa a mí con Mónica. Hablando de Mónica, la tengo que llamar para desearle buenos días. Cojo mi móvil y le doy al registro de llamadas. La busco y le doy mientras hablan Myriam, María y Javi entre ellos.
-Buenos días, mi amor-le digo en cuanto me descuelga.
-Buenos días...-me dice somnolienta.
-¿Qué tal has dormido?-Àngel.
-Muy bien, he dormido con la churri...-se oye un bostezo-¡La voy a matar!
-¿Qué pasa, Mónica?-Àngel.
-Te dejo que voy a matar a Carolina Cerezuela, alias la churri-Mónica. Tras decirme esto me cuelga.
¿Qué habrá pasado para ponerse así? Espero que no haya sido nada grave.
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