viernes, 24 de octubre de 2014

Capítulo especial:1 mes (V)

*15 días después*


Relatado por Mónica Naranjo


Todo esto me supera. Estar sola en este lugar, sin Àngel, sin la niña y escuchando todo lo que hablan. Me he enterado que ha despertado y que pregunta por mí. Un nudo en la garganta me impide tragar, se me hace difícil respirar con normalidad. Y más después de lo que he vivido con la nena, con mi hija. Aunque no la pude ver, sentía que esa niña es mía. Una madre sabe estas cosas. Será el instinto maternal que le llaman. Necesito tenerla entre mis brazos, pero de verdad. Que Àngel y yo no dejemos de mirar, admirarla, mimarla y quererla mucho. Esta niña va a ser muy querida. Mi cuerpo empieza a hacerse pesado y voy dejando el vacío atrás. Poco a poco voy notando mis músculos.
-Cariño, soy yo. Estoy aquí, a tu lado-oigo que me dice Àngel.
¿Ya se ha recuperado? Bueno por mí mejor. Me pesan los párpados, pero quiero despertar de este sueño profundo en el que vivía. Lo que primero ven mis ojos es una luz. Me molesta e intento apartar la vista de ella. De repente se oye un grito.
-¡NOOOOOOO!
¿Qué ha pasado? Yo estoy aquí y estoy bien. A no ser que me lo haya imaginado... Abro del todo los ojos y miro a los lados. A un lado está Àngel tumbado en la camilla y al otro lado está Ángeles. Enfrente está Santi que se levanta en cuanto me ve despierta.
-¡Menuda siesta te has pegao!, ¿eh?-Santi.
Sonrío. Hasta en momentos como éste, consigue sacarme una sonrisa. Si es que es un crack este hombre. Pero, ¿entonces quién ha gritado?
-¿Cómo te encuentras, Mónica?-me pregunta mi médico.
-Bien. ¿Qué me ha pasado?-Mónica.
-Un desprendimiento en el útero que te hizo perder mucha sangre, casi te perdemos. Por suerte sólo entraste en coma...
-Sólo...-dice Àngel irónico.
-No se queje, que podía haber sido peor. Pero su mujer es muy fuerte-le explica.
-¿Y mi niña está bien? ¿Puedo verla?
La otra pregunta me la guardo hasta que no vea a mi hija. Ya tendré tiempo de despejar todas mis dudas.


Relatado por Anna Simon


No me puedo creer que Dani acabe de morir. No, esto no me está pasando. Es un sueño, quiero despertar. Me pellizco el brazo. Pero por más que lo intente, no me despierto. Esto no es un sueño, es la vida real. Me abrazo a su cuerpo inerte en la cama y lloro, lloro desconsoladamente. Ahora no hay consuelo para mí. Me han arrancado una parte de mí de forma desgarradora.
-Dani, por favor, no me puedes hacer esto. Tú no te puedes ir y dejarme sola con nuestro pequeño-Anna.
Te beso en los labios con lágrimas resbalándome por la cara. Cuando estabas dormido, te despertaba de esta forma. Tú abrías los ojos y me sonreías con cara somnolienta. Me creo que así despertarás, que sólo estás dormido.
-Dani, no me puedo creer que te vayas a perder el embarazo de nuestro hijo.
Estoy embarazada de 4 meses y se me empieza a notar la barriguita. ¡Dios, no! ¿Por qué te lo tienes que llevar? Miro hacia el techo y me cabreo. No me lo creo. No me creo que me haya arrebatado lo que más quiero. Ahora me niego a hablar en pasado. Dani sigue vivo. No ha muerto, no puede morir. Le cojo su mano y la poso sobre mi tripa. Noto la primera patada.
-Mira Dani, es nuestro hijo.
-Anna...-oigo la voz de Dani.
¿Qué? ¿Dónde? Me estoy volviendo loca. He escuchado la voz de Dani. Pero a Dani lo tengo frente a mí sin pulso, sin respiración.
-Dani, ¿dónde estás?-miro al techo buscando una señal.
Noto un escalofrío a mi espalda, como si fuese una caricia. Me giro. No puedo creer lo que estoy viendo. Me levanto del suelo y más lágrimas empiezan a brotar de mis ojos. ¿Estaré alucinando? ¿Qué es esto?

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